martes 17 de febrero de 2009

Reflexiones de Don Cosme

21. Contarle un secreto a alguien es el primer paso para lograr sentirse defraudado.

miércoles 4 de febrero de 2009

Orientación vocacional

- Así que sos escritor ¿eh?
- Sí, igual recién estoy empezando.
- Ahá. ¿Y dónde estudiaste para ser escritor?
- Bueno... Este año empecé un taller literario.
- ¡Ah! Entonces sos todo un autodidacta. Hubieras empezado por ahí, ¡yo pensé que eras un improvisado!
- Es que no hay un lugar donde se pueda estudiar, no es que existe la carrera de “escritor”.
- Pero entonces hoy mismo yo puedo decir que hago terapia con pasto, me pongo un consultorio para atender gente, y también estaría bien.
- No, pero no es lo mismo.
- ¿Y qué tiene de distinto?
- Para empezar, yo no estoy robándole el dinero a la gente ni prometiéndole que se va a curar de nada.
- Porque no habrás tenido la oportunidad o el talento para publicar algo. ¿Pero qué te da la chapa de escritor como para que lo andes afirmando por ahí con tanta soltura?
- No necesitás ninguna credencial para escribir. Aparte no me la estoy dando de nada.
- Entonces según vos cualquiera puede escribir.
- No, no. No cualquiera puede escribir. Bah, cualquier persona que haya aprobado la primaria puede escribir, pero de ahí a que le salga algo bueno es otra cosa. Aunque esté un poco gastada la frase: al artista se lo tiene adentro, después uno lo va laburando.
- Ah, ya entiendo. En realidad la escritura es un privilegio reservado para unos pocos elegidos; y vos, que sos un pedazo de artista ya de nacimiento, pertenecés a esa elite de iluminados.
- ¡Pero no te das cuenta de que sos un pelotudo!
- ¡Pero qué contestación más poética! ¡Qué artista! ¡Bravo, bravo! ¡Aplaudan al “artista”!